viernes, abril 24, 2009

Nº 23 de Hermes. Quinto poema




    Momento de gracia


      Entra una brisa y tintinea
      con casual elegancia
      el diapasón del calder.

      La mecha de la vela
      en la mesa, con suave fuste,
      funde su piel y da volumen
      -cierto sonido a hueco-
      a ese recuerdo.

      El gato se distrae
      cazando la rebelde pizca
      de una mosca.

      Y un movimiento viene y va
      del olvido como la brisa
      que ahora se detiene.
      No conoce el fracaso
      .



Aria - Mozart

viernes, abril 17, 2009

Cuarto poema de Hermes, nº 23





      Diríase
      que todo lo consiente tu mirada.

      Que tu mirada: cuencos por llenarse,
      ventanales que ansían su trabajo,
      albas que, disipándose
      dóciles, se prodigan como un ser
      bondadoso.

      Parece tu mirada
      irisación,
      bandeja,
      hoja cautivadora donde escribe
      quien llega.

      Pero que no se engañen...

      Hay un planeta en sombra que contiene
      su sol.
      Hay una luz que lo florece todo,
      que lo anega,
      lo poliniza en sombra,
      lo cultiva sombrío.

      Un asalto de luz
      para esas fortalezas arrogantes.

      Tan sólo una mirada de tu párpado
      sabría derruirlas para siempre.


I Was Always Your Girl - Everything But The Girl

viernes, abril 10, 2009

Hermes, 23. Tercer poema



      Quizá los frutos
      del abedul... planean:

      La liviana cortina al mediodía,
      las voces inaudibles
      del pequeño apetito, ¿qué repiten
      cayendo lentamente hasta el tapiz?

      Amentos
      como sexos viriles o badajos
      o deseos con forma de pulgares
      para tocar mis hombros
      y burlarse
      de la madurez.

      Aquí no cumples años,
      no me regalan
      animales dormidos de belleza.

      Aquí la lluvia, en mí la lluvia
      de los frutos que son
      insistencias,
      viejos dioses cubriendo mi cintura.

      Aquí no cumples años.

      Ya no dividiré los talismanes
      de tierra del adiós.
      Ya no seré educada
      ni intencionado anillo
      femenino.


Reflection. - The Secret Garden

sábado, abril 04, 2009

Nº 23. Segundo poema. hermes






      Roza la timidez de los galápagos,
      puntas de huesos
      pulidos en el curso
      y la nutria construye un laberinto,
      y el barbo, y la culebra...

      El río,
      con el nombre de espada de dos filos,
      busca el temple del tiempo en las ciudades,
      corre hacia las leyendas
      de la infidelidad,
      de ser un cuerpo acariciante, fértil.

      Viene de las montañas
      con sortijas de dioses cuyo pelo
      sólo rescatan los tritones para
      adornar su casa;
      viene
      riéndose
      porque me debe aún el viejo ciervo
      un trago de su boca.

      Oro de los guijarros,
      limo que no ha paladeado azúcar
      de ocasiones perdidas,
      de jardines donde fue doloroso
      despedirse.

      Todavía no es tiempo,
      todavía mujer
      anfibia, espada
      que recorre las puestas de las moscas.

      Me quedaré en su orilla
      todo lo que respire,
      lo que pueda
      repetir en libélulas.

      Un movimiento
      su brazo trasparente,
      algo que nunca cesa,
      no se deja medir.



Simple - India.Arie

Datos personales

Se ha producido un error en este gadget.

Archivo del blog




Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas