sábado, mayo 27, 2006

Decimosextos

©Ricardo Martín

La pincelada de Correggio
trae un dios que derribará
las alambradas con su soplo.

Oculto en los cúmulos malva
ese dios violento prefiere
besarlo todo, capturar
lo que tiene de femenino
un árbol.

…Si viniera pronto
y su presencia penetrara…

Como Ío,
los labios entreabiertos, dando
su cintura, su aventurada inocencia…

viernes, mayo 19, 2006

Quince para el poema, para la fotografía

© Ricardo Martín


Qué raras las visitas, a veces.

Suelo habitar un frío de escarcha
matinal y un sol escurridizo
como pelo de pez en las aguas
de invierno.

Suelo comprender a los gorriones
durísimos:

de mineral su breve plumón
cuando hay peleas por una miga
helada.

Suelo hablarle a enero de Castilla,
del misterioso calor del árbol
junto a un banco, al sol, el sol con branquias,
al solecito.

Pero de pronto hay una mañana
de palmeras de nieve.

Nevó toda la noche
y jamás es triste esta visita
aunque cubra en los países altos
las separaciones y las tumbas.

Una sorpresa aquí,
casi un regalo…Mira las huellas
de las patitas de los gorriones
o son los niños.

¿Viste palmeras en la ciudad?

¿Y cuánta nieve crees que cae
aquí
sobre los muertos?

domingo, mayo 14, 2006

oh, catorce ya


© Ricardo Martín


Ve llegar desde lejos. Parecía poseer
adargas de luz, armas sedosas de la certeza.

Desde la almena de la Puerta: el río con su noria,
la Huerta del Rey, la prontitud del Puente, Pinedo
y sus enigmas. Desde la atalaya esa trigueña
comarca donde el color del viento es una perdiz,
quizá una liebre.

Ve llegar desde lejos la claridad que celebra
los trances deliciosos de estar vivo. Parecía
que no respiraba al otear, al leer los vuelos
de palomas hasta las choperas y los juncares.

Entonces siente que el campo de batalla se vierte
como un regalo de sangre. Parecía el dolor.

Tuvo un presagio al ver llegar desde lejos las marcas
del día.

sábado, mayo 06, 2006

Poema, foto, 13


© Ricardo Martín


De repente: un presentimiento de la desesperación,
una silueta de aquello que arrasara la compañía,
la vecindad, la calle del trabajo, el jardín del cerezo.

Si ese día acaece y se prende negra su luminaria
que me encuentre convertida en álamo, en olvido, en nidales,

que yo esté muerta ya y no recuerde cuántos amores tuve
y cómo se amaron los hijos de los hijos de mis hijos.

Que no recuerde ni siquiera haber muerto ni haber vivido
.

jueves, mayo 04, 2006

Una parada: invitación






Sí, ésta es la invitación para la presentación del libro CIELOS DE TOLEDO. No se ve muy bien, la verdad... Día 15 de mayo, a las 19, 30, en el palacio de Benacazón, Toledo, claro.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas