sábado, noviembre 26, 2005


De la materia de la sed,
sumisa carnadura de la tierra;
de la materia donde flores
caminaron con su pequeña vida,
y el viento acarició su vientre
callado, acogedor de sangre,
vientre dócil, intenso, que serena
a los muertos.
Del laborioso tacto que transforma
el cuerpo maternal y todo
el ser de quien se inclina crea
y se concentra en tal prodigio,
se envuelve de silencio imprescindible
y amalgama una forma que contiene
un planeta
y ya no sólo arcilla es la costumbre,
no sólo de un objeto el alma
moldeada
se muestra.
De esa materia calmas la avidez
del agua:
te sumerges en tus manos alegres,
tomas un regalo escondido
y ya eres el agua misma, eres
un objeto de amor tan necesario.

martes, noviembre 22, 2005

Poema con foto del libro "El espejo del viento"


Para que una porción de sol
no más grande que una manzana
dore los muros y florezca
cuando la hora
de la melancolía,

para que distingas el rostro
que te corresponde expectante:
se aproxima y un regalo suyo
llena tu casa
con su lazo de fuego,

para que quien regrese sepa
perdonarse el pasado
aunque la austeridad rechace
cualquier adorno,
cualquier añadidura al hecho
de ese encuentro,

una estrella mínima allí,
tenaz, consoladora,
luce
humana y breve.

( Y el campo
es ancho y grande y noche
.)

...Y su parpadeo pronuncia
tu nombre.

jueves, noviembre 17, 2005

Esta vez poema corto con su foto


Con su raro alazán
recorre sus dominios.

Quién jugó a caballero,
cuando la infancia escoge
ser eterna,
repite lo que anduvo,
no se cansa del tiempo.

sábado, noviembre 12, 2005

Poema y foto


¿Escuchas, mientras habla contigo de las cosas, el golpeteo de la cárcola?

Con qué facilidad mueve la vida su lanzadera: en tu serena urdimbre enfila un hilo rojo de dolor o de placer vertido, un hilo blanco de la ausencia de culpa, amarillo del mar, de ese otro mar cercano que enceguece. Y azul de ojos amados de quien niega. Luego la vida tupe con el peine tanto dibujo, a ti, para que quepa más del daño o del asombro.

Tú dormías vacía de siluetas y de ángulos. Y al concluir la red te tenderás.

¿Escuchas, mientras te habla la tejedora, el murmullo que la mañana trama sobre ti?

domingo, noviembre 06, 2005

El poema con su fotografía

¿Quién distingue la densidad
del tacto?

Dime qué diferencia se halla
entre la huella de la flor
y su perfume.

Cuando el lienzo escapa, un reflejo
se reúne, se fortalece
y el recuerdo recobra
lo perdido:

rastro del giro vuelve
transformado en el muro,

fantasma del moler regresa
y se posa en el encalado
como un pájaro negro,
sólo negro por abrazarse
al blanco.

Dime que ese pájaro tensa
sus alas
y se yergue para volar.
Dime que vuela.

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Jardí­n al mar 1605 Blog de poesí­a y otros textos Ogigia María Antonia Ricas