martes, mayo 31, 2005

Las terribles


(*) María Cristina Fresca


CON SU TUPIDA CAPA DE ABANDONO

Hay palabras que nunca se sosiegan,
que ni siquiera van redondeando
sus aristas.

Son como columnas de obsidiana:
lejanas de la lluvia,
de los adolescentes
que prefieren inventar un lenguaje.

Reúnen tanto acero en su tejido
que el paciente crisol del corazón
no las vacía;
se quedan en el fondo
brillando sin piedad
después de evaporarse la ternura.

Han resistido, impávidas, al hielo,
fueron temidas en el paladar
de la venganza;
hasta los marineros
maldicen su dibujo
y los imagineros las ocultan
en la espalda invisible de los mártires.

Y como son eternas
se transparentan sobre el desencanto
y acaban devorando ese silencio
que suaviza la angustia
con su tupida capa de abandono.

lunes, mayo 30, 2005

Quizá me repito con este poema


(*) Carlos Diego Llaca

INDIFERENCIA

Hablo de mí, por fin, como si hablara
de un viejo compañero perdonado.


Sera hablar de un reino vegetal
y entonces contarías
cuántas arterias verdes
salen de mi organismo
para anudar su savia
al anónimo arbusto del otoño.

Y el animal gusano,
el arácnido, rata, culebrilla,
tienen la boca rara de mi boca,
un rápido veneno,
un colmillo que sirve para herirse.

Hociquea en mis sábanas el tigre,
cuando me baño viene una medusa.
Verás cazar al lobo
en mi agreste costado
y al hombre de las nieves
huir de los fotógrafos intrépidos.

Hablar de mí supone
hablar de todo aquello que no es mío.

Yo soy lo que tú digas,
lo que tú quieras ver.
Soy indistinta, informe, no soy nada,
soy un nombre reflejo que respira.

domingo, mayo 29, 2005

Conduciendo de vuelta


(*) Concepción MOntes de Oca

VISIÓN

No es el dolor
cruzar muy cerca de la Sierra de Lay,
sin contraluz de sombras,
sin selvas que oxigenen
la longitud lunar de la llanura.

No es el dolor
atravesar el páramo
de la Sierra de Lay.

¿Qué gigante de invierno
se rodeó de arcilla torpemente?
¿Qué galápago enorme
detuvo su memoria
y se alejó del agua?

Alice persigue lámparas
sobre la carretera,
lejos
del vaho,
del helado vapor, del desdibujo.

No es el dolor
es el condado en humo del olvido.

Se va decolorando, disolviéndose,
se cierran las heridas

en la Sierra de Lay.

sábado, mayo 28, 2005

Ananké, Anankaia...con otro nombre, Hermíone




HERMÍONE

Si lo hubieras mordido
aunque él ha bostezado confiándose al habla: casi cierra sus ojos con tu lenta ronquera, detrás de ti las magas que se espantan el polvo, que sisean, tu sombra de tilos invisibles como pelo rozándolo y él- puedo mirarte oyendo a las montañas- dejándose alcanzar,
claudica,
viene
hasta tu boca o hierba, hasta tu anguila o trampa.

Si lo hubieras mordido
después de aparentarle la brillantez del hielo, después de reposarte- siento la vieja aguja que aloca, que ha emergido -,de distanciarte un palmo y luego, aproximando tu licor a su piedra, rodearlo, limarlo, penetrarlo, tenerlo.

Si lo hubieras mordido
por debajo de un beso que si le sabe a muerte es porque te abandonas y el beso te lo impide y el tiempo no interrumpe su lengua deliciosa- posada en mis encías, santa como un capullo
incontenible.

Ah, si le hubieras dado
el aire del jadeo, la joya del colmillo, la herida de ananké en gestos donde el ansia huele a impaciente pólvora.

Si lo hubieras medido
con hilos de saliva, con bordes de serpientes, con curvas no entintadas, oyendo a las montañas repetir desde dentro lo que era inevitable, acogiendo lo escrito, lo que era inevitable.

Y si él, si me responde, se durmiera en mi boca.

viernes, mayo 27, 2005

Mi homenaje a Pessoa


(Magritte)

ANONIMATO

La huella de mi pie tuvo su instante
igual que la pisada del hombre de la Luna.
Se aquietó la ceniza, el dios volvió su rostro
hacia mi rostro
y ardieron mis palabras
enterneciendo el pecho joven de los guerreros.

Pero al viento le gusta divertirse:
lame la imperturbable dureza del basalto
y nacen nuevas playas con su fuego vencido.

Figúrate qué rápido bailó sobre la huella
de mi pie.
Ni escuchaba
mi feroz disputa con el olvido
ni atendía el agobio de los viejos guerreros.

Ahora nadie sabe que alguna vez anduve
junto a un dios invencible. Que mi voz mantenía
la ilusión
de un rastro no del todo pasajero.

Ahora arrastra el viento mi nombre, un remolino
casi alegre visita mi morada
y no conoce nadie
que estoy viva
y el viento no repite lo que robó a mis manos
y me estoy ocultando aunque estoy viva.

jueves, mayo 26, 2005

Un mirada de otoño en primavera




LAS HOJAS


Ya no hay peligro de una inesperada primavera en otoño.
Por fin, el jardinero me ha dejado tranquila.

Ah, qué dorada soy,
cómo me envidia el alba,
cuánta memoria olvido.

Me sostengo en el aire, me deslizo,
me quieren las campanas,
los niños con sus álbumes y su nariz muy fría,
los jardines ingleses
y las mujeres tristes, que ya no se pintan ni se impacientan.

Tuve mi gran momento de siesta perezosa en las riberas,
fui el placer de la sombra:
tanto rumor de mar cuando es del sur la brisa y mis hermanas
susurran, su abanico parece de Sorolla.

Qué vuelo de dorado
presentimiento de humus.
Qué poca resistencia.

Qué cama nutritiva seré para los zorros
para niñas que pierden sus sortijas.

Y cantarán canciones de la nieve,
y cruzarán el bosque,
me pisarán.

Después del amarillo seré barro y aroma;
seré, con mis hermanas,
no muerte sino espera,
un vestido de liquen acariciando huesos muy antiguos
y conservando el cuerpo del silencio.

miércoles, mayo 25, 2005

El espacio aún no visitado




EL MOMENTO DE SIR GAWAIN


Sólo me importa la mañana,
sólo esa diferencia de luz en los tejados.

La ciudad late al fondo, vibra
igual que una pintura de un paisaje holandés.

Antes que las escuelas, blanca:
primero es la mañana, primero su milagro.

Primero su milagro porque
nadie sabe que estoy sin miedo, ilesa, lista.

No acecha ningún pensamiento
a este estado de gracia; con su pureza quieta
aleja la trama del día.

(Recogió el caballero la fuerza de la luz
en su coraza
y no se hendieron lanzas en su orgullo
ni rencorosas sombras enemigas. )

Sólo me llamo la mañana,
sólo esa diferencia que desvía la noche
hosca y antigua de mis brazos.

Sólo una diferencia:
abrir los ojos, comprobar
lo lejos que la muerte
hacia occidente guarda mi memoria nocturna.



martes, mayo 24, 2005

Cuento (segunda parte)




II


Pero anduvo la Luna la noche, acechadora.
La Luna o la mujer o LA MUERTE EN LOS OJOS
o Diana cazadora sorprendida.

No recibió un presente de rosas confituras
ni contestó al mensaje que nunca fue enviado.

¿Qué insalubre lesión es el desprecio?
¿Qué venganza responde al desatento olvido?

Llegó cuando la fiesta era confiada,
cuando se presentían nomeolvides azules,
cuando se piensa en bodas y en regalos.

Y enmudecieron todos,
la lluvia,
los guerreros,
las arañas de luz.

- Serás Indiferencia,
te llamaré el ingrato
dolor de los que pierden la alegría,
te quedarás despierta
llamándote Penumbra -,
gritó al desvanecerse la Luna sobre el agua.

Nadie supo romper la maldición
de la melancolía.
No se la vio crecer a la hija del deseo.
Y nadie entró en el bosque
ni derribó el castillo de maleza.

Pisoteó el rebaño de elefantes
la tienda hecha de día
y la princesa tuvo
su momento vulgar de desatino.

Cuento

I


La princesa
nació durante el tiempo de la caza,
cuando los crisantemos equivocan su orgullo.

Nació porque el azar

es una incomprensible criatura
que nunca se confía.

Sus padres eligieron, para su nombre, nombres
del oro y minerales
que sueñan los esclavos del descanso.

- Te llamaré la aurora y su promesa,
dijo su madre.
- De acero, de jubilosas conquistas,
dijo su padre.
Y levantó su mínimo cuerpecito a la luz.

Y hubo una sola fiesta de cariño;
engalanada plaza de reyes y de lluvia
para que no faltara ni el trigo ni la leche
ni el algodón en los cuerpos hambrientos.

Vinieron los espíritus
que regalan la suerte y su moneda.
Señales en las nubes, águilas positivas,
y tres encantadoras como si tres virtudes
pudieran convencernos, bailar como tres gracias.

El sol en la colina del laurel.
El aire igual que el mar.
Y nada que contenga una palabra oscura,
ningún presentimiento
ni ninguna mentira.

lunes, mayo 23, 2005

Un instante azul, dilatado...


(*) Nancy Van Recee

PEREZA


Me resulta cansado
dar una explicación, por qué me gusta
convivir con objetos silenciosos
y no tener que conocer la prisa

para buscar un hombre que me cuide.

Antes, era muy joven y muy crédula,
el tiempo se ponía de mi parte,

bandadas y bandadas
de aves impetuosas
levantaban mi vuelo... y ¿qué era yo
sino reciente manantial, burbuja
enamorándose?

Me resulta cansado

salir por encontrar una respuesta,
llegar de madrugada
sabiendo
que aquello que la noche prometía

fue menos que un señuelo,
llegar de madrugada
con la boca dolida

de tanto sonreír a los fantasmas.

Prefiero no vestirme los domingos,
viajar por el pasillo de mi casa,

nadar hacia las islas
aún con sus poblados sin rendirse.

Prefiero
no mirarme al espejo y soñar algo
mientras transcurre el día
calladamente dulce y perezoso.

domingo, mayo 22, 2005

Lo diario


(*) Marco Luzi


LA FLOR COMÚN


Sobre la flor del tedio,
sobre esta flor, apoyo de mi danza...

Me asfixia el termitero de su aroma royendo
el más leve temblor de algo distinto.
Viajar,
conducir mientras arde la tierra conjurada,
mientras sus herederos
esperan mi saludo.

Sobre la flor del tedio
que agrisa la espiral de repetir las cosas,
con los mismos recreos de la vista,
con el mismo lamento...
Más tarde, en el descanso,
leer a Marco Polo,
envidiar la aventura de oriente en los marinos.

Sobre esta flor común, tan necesaria,
reúno a los danzantes;
no sabría valerme sin ella y enfrentarme
al espejo,
soportar la condena, desear otro mundo,
volver a conducir
y una noche soñar el Paraíso,
decirme: tal vez pronto el dios aventurado
resucite
.

viernes, mayo 20, 2005

Arhimán




ANGRA MAINYU


Te llamará,
te llamará otra vez:
él prefiere los puentes, viaductos,
angostos corredores como bocas de niebla…

Ahora tú conoces qué oraciones
lo invocarán lamiendo los espinos,
las sábanas sobadas,
el cerco de los cuerpos que lo amaron
olvidando la higiene y la cautela.

Prepárate a su voz, se desdibuja,
se mezcla con noticias de aquellos que lo ven;
ridiculiza
excusas aceptables
y un semanal deporte metafísico.

Te llamará otra vez sin un halago,
sin pedirte un favor.

Te llamará acosándote con su esplendor vacío
y tú responderás a su llamada
igual que si a un reclamo de cazador oculto

el ánsar de tu lago nunca se resistiera.

jueves, mayo 19, 2005

Poema ( Habla por sí mismo)


(*) F. Germain


LA RELIGIOSA


¿Cómo podré besarlo hasta morderlo
si su nombre
es un dios que no se pronuncia porque
no tiene templos
donde hacer de su carne
vino y pan, hematíes que se vierten
al músculo sabroso?

Oh, qué quieta
yo me hubiese quedado al conseguirme,
qué deliciosos chicos
hubieran envidiado su montura,
su despejada frente en mis mandíbulas
y luego estar hambrienta por abajo.

No odio el azar del ansia
mientras me enrosco en mi capullo y duermo...

Será en la primavera cuando diga
su apetecido nombre,
cuando se paralice y me suplique:
“cómeme
para que continúe este misterio,
bébeme
para que no te sacie mi regalo”.

miércoles, mayo 18, 2005

¿Para un final?


(*) Mariana Aran


YA NO SERÁ DISTINTO


Un paso más y ¿cómo me detendré al borde de la nada si toca mis mejillas esa ausencia que creo que es la muerte?

No temblaré cuando libere mis bien alimentados papeles de penumbra: blancas y voraces gaviotas que pelean; olas, algas, medusas, mantas raya que llegan y preguntan por Ulises.

Qué importa que me quede al borde de la nada si de viaje voy con mis papeles, si lloro de alegría sintiéndome ligera, lejos de los volcanes…

Un paso más y ya no será distinto, por fin, clavar la pluma en el pecho de un pájaro o seguir escribiendo sobre el mar, sobre el aire.

Allá van mis palabras, allá voy peligrando…

Cómo dejar de mí lo que me empuja a dar un paso más y ser más transparente que la vida…

martes, mayo 17, 2005

Sobre la indiferencia la mirada se hiela


(*) Balthus


Otro ciclo: algunos poemas sueltos, todos ellos publicados en la revista Hermes (ISSN: 1135-4801)


EL AMANTE


Me recuerdan Su rostro
ahora que hace siglos desde entonces.
Me recuerdan Su rostro y no sé dónde vive,
qué perdón y qué máscara le dieron el sosiego.

Ahora que hace un siglo,
Sus ojos en los ojos más lejanos:
cruzan la calle, vienen, brillan en su secreto
como si me mostraran Su secreto,
como si fueran sabios y supieran Su nombre.

Será porque este tiempo cicatrizó la herida;
sólo es inmune el hielo en la luz intocable
y, más allá Neptuno, guardando lo que fuimos,
redondea su rastro de planeta extinguiéndose.

Confundo Su chaqueta con el pliegue
de un hombre contenido por su propio silencio,
desoriento Su prisa
y corro hasta alcanzarlo y nunca es Él.

Será porque he mezclado mi amor con los olores
de Su sudor, Su pelo, o porque me parece
que Él inventó en mi cuerpo los mejores abrazos
y que me rescataba del nido del no ser.

O quizá es que ha llegado el tiempo indiferente:
igualo Su recuerdo con las sombras
y puedo demorarme soñándolo a mi lado
antes del gran instante lujoso del olvido.

lunes, mayo 16, 2005

SOBRE EL LIBRO

FINALIZÓ EL LIBRO DE IDOLATRÍAS....¿CUÁL PONDREMOS AHORA'?

Idolatrías XXXIV



IMÁGENES


El bailarín: del ingrávido asombro,
del agua cuando pierde
el peso que la hiciera
tesoro horizontal,
de la insistencia incauta
del más mínimo tallo,
desprenderse y negarse.

El albañil: en las idolatrías
que el vértigo construye
para los rascacielos,
con su casco de cáscara
tramando el equilibrio
que asciende desde el pozo
de los contenedores,
en el valor liviano
que una ráfaga empuja.

La intromisión tenaz del vulcanólogo:
no aprendió lo primero
que enseña el parvulario.
Y el espacio se escapa
al borde fronterizo.
El sacrificio humano
es siempre la llamada
del centro de la Tierra.

El Everest rotando con el cetro
de una ambidiestra diosa.

La chacona difícil del gusano.

La columna del humo en tus palabras.

El desvanecimiento.





domingo, mayo 15, 2005

Idolatrías XXXIII




FLORA


¿Por qué te ríes tanto?, me preguntas,
como siendo mi risa
una adivinación de las granadas,
un emerger del río del reposo.

Ni no ni sí te ofrezco
mi piel que tu imaginas generosa
de pétalos
y, comiéndote alguno, todavía
sigues creyendo en la buena suerte.

Mi risa es la omisión de cualquier risa,
mi risa es un trayecto de distancias.
Mi risa no se ríe,
no puede responder a las imágenes.

Sólo lo que tú piensas que es mi risa
convierte en nerviosismo ese letargo
del invierno,
fragua esperanzas rosas para amarse
por fin, no de animales
que saben que mi ausencia les insiste,
no de las criaturas
despreocupadas por los mensajes
positivos.

Yo te aconsejaría
que dejes a la rosa de mi boca
ensimismarse;
quizá, si la levantas
te helará el corazón su inmenso vano
y te conviertas
en estatua de sal, en polvo, en nada.

sábado, mayo 14, 2005

Idolatrías XXXII





BESOS NO, POR FAVOR


Pasea las aceras
con el cimbreo de la Diosa Negra
pisoteando los jardines lánguidos
y haciendo de su ruta una conquista infame
de otra luna.

Da miedo
porque la noche le reserva sordas
prohibiciones cristianas,
ritos de un movimiento que parodia el amor
en la aventura insomne
delante de los templos.

Da miedo
porque duerme de día,
al tiempo del horario del castigo
que dignifica al hombre, dicen, que procura
no hacerse cargo nunca del desorden.

No la mires
como a La Ninfa Flora de Arcimboldo
si no quieres saber qué delicias cocina
para azuzar el hambre
de aquellos que se entregan
al delirio de un cuerpo acostumbrado
a los misterios.

Pasea las aceras
transformando la noche en la redada
de guardianes corruptos, de los ebrios de nieve,
de los puentes que acechan
a las debutantes.

Tan sólo en las novelas
de Victoria Holt
alguna se convierte en la maharaní
de un reino que saluda a toros blancos,
hablando a periquitos detrás de celosías,
trenzándose el cabello
con sartas de esmeraldas.

viernes, mayo 13, 2005

Idolatrías XXXI



SIERPES DE AGUA


Los ladrones de miel siguen oyendo su elástica canción
y no saben dormir, no saben atender a los teléfonos.

Suben desde la sima que conocen los poetas que escriben
estrofas manriqueñas,
suben igual que flechas trabajadas de la madera de los
galeones, hundidos con sus tronos y con la gratitud
de los virreyes.

Se cuenta que murieron de la muerte porque los marineros
se aseguran que el sónar esté atento
a aquello que se arrastra por las vastas llanuras abisa-
les,
pero ellas,
indiferentes a cualquier leyenda y, sin embargo, listas pa-
ra engullir de pronto
la habilidad de una regata olímpica, se sientan en los
blancos promontorios
de huesos,
de perlas arrancadas como dientes de novia de otro puer-
to.

“Besos no, por favor”, canta su canto,
“traednos el maíz de cebo rojo
que cuece en las gargantas,
la sal que cristaliza
sobre los pechos húmedos
a fuerza de lamerlos.
Venid donde el esposo se atormenta
por no ser el secreto que la esposa
ni siquiera comprende de sí misma”.

Se cuenta que murieron cuando olvidó el olvido su estupor,
pero ellas
se sientan en las tumbas más valiosas: sobre la mojama de
las monjas levitando en el éxtasis,
sobre el tuétano seco del sabio que se puso a cuatro pa-
tas para Lou-Andreas Salomé,
sobre el torso insepulto de los alquimistas abominados,

sobre la miel robada, en el lado temible de la niebla.




(El libro de Idolatrías refiere a Klimt; sus Sierpes de agua recorren los poemas)

Y ESTE POEMA ESTÁ DEDICADO A ALMENITA POR LA PACIENCIA QUE HA TENIDO CONMIGO POR HACERME COMPRENDER TAN AMIGABLEMENTE EL MECANISMO ENDIABLADO DE ESTE NUEVO BLOG

jueves, mayo 12, 2005

Idolatrías XXX




MANIQUÍES


Los grandes almacenes
de Amsterdam,
igual que Las Sierpes de Agua de Klimt.

En los escaparates,
las áureas cabelleras enmarcan
el óvalo endiosado de los rostros
que siguen con la vista
la ansiedad
de aquellos que retrasan la oficina
o el cuadrado de césped de su casa.

Detrás de los cristales,
las mujeres palmera
hacen imaginar otros países
de un baño de burbujas
después de reposar bajo su sombra,
después de haber comido de sus frutos.

Detrás de los cristales,
invitan a las manos de avaricia,
a ser hiedra de olor entre sus piernas
de cariátides y a no regresar
de las islas del mirto.

Alguien las ve mover, calmos, los brazos.

Más allá de la acera,
una avefría pisa los diamantes
y el cielo plomo
vierte un meteorito.

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